¿Quieres que Jesucristo vuelva pronto?

Había un vivo deseo en los escritores del Nuevo Testamento de que Cristo volviera, así como lo testificaron los dos varones vestidos de blanco durante su ascención (Hechos 1:11). Era la promesa más esperanzadora que Dios les había dado y la creyeron. ¿La sigue creyendo la iglesia occidental? ¿Sigue siendo una promesa esperanzadora?

Quien aún clama desde sus adentros: “Ven,  Señor Jesús”, esperando el día de la plenitud de Su reino, se encuentra profundamente comprometido con aquellos que necesitan obtener salvación.

El Trigo y La Cizaña

Leer Mateo 13:24-30, 36-43

trigo

Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

Viene de una vieja historia en la que Dios observó que todo lo que había hecho, era bueno en gran manera (Gen 1:31); incluidos el hombre y la mujer hechos a su imagen y semejanza (Gen 1:27).  Pero la astuta serpiente  aprovechó el “adormecimiento” de Eva y Adán para engañarlos por lo que  maldita fue la tierra para producir espinos y cardos (Gen 3:18).  La vieja historia se ha seguido repitiendo, de modo que, tal como nos dice Jesús, el que siembra la cizaña es el diablo (Mt 13:39) quien sigue buscando mantener la enemistad entre Dios y la humanidad.

Por otro lado, la parábola nos muestra que la cizaña son los hijos del diablo (Mt 13:38) y es aquí donde la situación se nos pone difícil. ¿Quienes son los hijos del diablo? Los hijos del diablo son los que  no escuchan la palabra sino que la dan por mentira (Juan 8:43-44). En aquellos días, eran los fariseos quienes no se daban la oportunidad de considerar las palabras de Jesús por creerlas falsas aún sin haberlas oído y trataban de convencer a los demás en contra de El.

¿Quién quiere que la cizaña crezca con el trigo? La  reacción más normal: ¿Quieres pues que vayamos y la arranquemos? ¿Quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma?(Lucas 9:54)  Pero la respuesta de Jesús en un “no” rotundo que alude a la justicia.  El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo (Mt 13:29).

 La justicia que solo puede ejercer Dios pues es quien discierne los pensamientos y las intenciones del corazón y ante quien todas las cosas están desnudas y abiertas para rendir cuentas (Hb 4:12-13). No sea que al arrancar la cizaña, arranques también el trigo porque no sabemos distinguir entre una cosa y la otra. Ni el más justo de los seres humanos podrá tener la omnisciencia de Dios que no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón (1 Sam 16:7).

Recordemos que hay quien oye y no entiende (Mt. 13:19); quien oye, entiende y se goza pero luego los problemas lo vencen (Mt. 13: 20-21); hay quien oye, entiende pero los afanes ahogan la palabra (Mt. 13:22). Ninguno de ellos lleva fruto, sin embargo, ninguno de ellos es cizaña. Por sus frutos los conoceremos (Mt 7:16) pero el fruto no es inmediato, a cada cual le toma un tiempo diferente en producir.

Entonces, ¿De qué nos sirve la parábola? Nos sirve para andarnos con precaución (Mt 7:15) con prudencia y mansedumbre (Mt 10: 16) para no ser muertos entre los espinos. Nos sirve para saber que habrá una ciega que es el fin del siglo (Mt 13:40). Nos sirve para tener claro que Dios nos tiene en cuenta, nos pesa y hace justicia , que en el fin del siglo raerá y echará al fuego a la verdadera cizaña permitiendo que el trigo resplandezca como el sol (Mt 13:43).  Nos sirve para saber que no somos los segadores (Mt 13:39). Nos sirve para obedecer el claro mandato: “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega”.  Dios solo sabe si de entre los que llamamos fariseos, alguien viene a ser convencido a creer y presenta mirra fragante a Nuestro Jesús (Juan 19:39).

***meditado durante la escuela bíblica el domingo, 7 de julio de 2013 en Cogop Caguas

Cristo Viene

Este pasado fin de semana fue la Convención Nacional de la Iglesia de Dios de la Profecía. Fue un fin de semana glorioso como diría uno de los jóvenes.  Tuve muchas bonitas experiencias pero quiero contar una corta y sencilla anécdota. Mientras se predicaba uno de los mensajes, el del día sábado para ser más específica, noté a una niñita sentada frente a mi con su mamá.  La niña tenía una libreta en sus manos y estaba dibujando. El Pastor Charles Cardé dijo con ánimo:  Cristo Viene! como decía  antes de morir el vibrante hombre de Dios, Yiye Avila y ante aquellas palabras llenas de pasión, todos prestábamos atención.  La niña por su parte, terminó el dibujo y se lo mostró a su madre y yo que no pude evitar la curiosidad también miré.

¿Qué estaba dibujando? Dibujó una niña que supongo era ella misma. Estaba la niña en un paisaje con una flor y el sol radiante. De la cabeza de la niña salía una nube de esas que dibujan en las caricaturas cuando piensan o dicen algo los personajes. La nube decía Dios y la niña extendía una mano al cielo. Del cielo bajaba un hombre y le extendía su mano a la niña.

Hermanos y hermanas,  todos estábamos prestando atención. Hermanos y hermanas, presten atención: Cristo viene!

Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. Hechos 1:10-11

Memorización

Mi esposo y yo jugamos a decirnos textos bíblicos usando una palabra del texto anterior. Por ejemplo:

  • “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16
  • “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)
  •  “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Rom 6:23)

Y así continúa el juego. Nos sirve para mantenernos despiertos en la carretera y también para aprender más de la Palabra.

En estos días lo hemos hecho más frecuentemente y me di cuenta que muchos textos me los aprendí por los “coritos”. La música muchas veces ha sido utilizada con ese fin de hacernos memorizar, no había caído en cuenta de lo útil que es.

 

 

Un llamado… a qué?

llamado

Si tengo que definir cuál es el “llamado” de Dios para mi vida dejándome llevar por la lista de Efesios 4:10-12, tendría que comenzar descartando lo que estoy segura que no soy. Entre los mencionados, estoy segura que apóstol no soy. Dependiendo como defina lo que es un profeta…si lo pongo como vidente, definitivamente no soy profeta. Pero si lo defino como alguien a través del cual Dios habla, creo que algunas veces lo he sido (hasta un asna abrió su boca una vez). Evangelista, claro que si! Dios tenga misericordia de mí, si no hago obra de evangelista y pastora…pues lo cierto es que siendo esposa de uno, y aún antes de haberme casado…el cuidado de mis hermanos, la preocupación por ellos, el deseo de verles amar a Dios y crecer en El,  es algo que no puedo ocultar. Sin embargo, creo que soy maestra por varias razones, desde la pasión por enseñar y la carga por hacerlo efectivamente, hasta por las puertas que Dios ha abierto y cómo lo ha hecho. Uff! Y no estoy alardeando de todos los “llamados” que tengo. Créanme que no! Muy inútil que me siento muchas veces!

La cosa es que ese llamado “llamado” suele ser un poco complicado.  Puedo simplificarlo y decir que el “llamado” son más bien capacidades que Dios nos da para servir efectivamente. En el ahora, ministerialmente Dios me ha llamado para servir a la comunidad La Barra en Caguas. ¿Cómo? De muchas maneras. Estoy segura que las capacidades y experiencias que me ha dado son para este momento. A veces pensamos, que el “llamado” de Dios tiene que ser algo así como que sobrenatural y no digo que eso no haya pasado nunca pero lo que realmente significa eso del “llamado” de Dios es que El quiere que sirvamos. En qué? En cualquier cosa, lo que sea necesario para su Iglesia.  Bajo mi percepción (repito mi percepción), primero nos damos cuenta de la necesidad que hay y después nos sentimos de alguna forma responsables. Creo que nos llega a gustar lo que hacemos pero no que necesariamente nos haya gustado desde que vislumbramos la idea. Eso sí, sabes en tu interior que Dios te está dando ese trabajito.

Ahora, si no sabes cuál es tu llamado todavía. Puedes empezar con ese llamado universal a evangelizar, por la Palabra ese llamado también es tuyo. Después fíjate en las necesidades de tu iglesia y comunidad, ora y habla con tus líderes. Seguro Dios tiene para ti mucho más para servir.

Fin del 2012: Resolución-Planificación

La práctica de determinarse a cumplir con ciertas resoluciones a comienzos de año, puede traer grandes beneficios a raíz de la introspección que le precede. Es ahí en el meollo de la reflexión donde concluimos que hay cosas que mejorar o simplemente ser cambiadas. Alguien conforme con su vida no hace resoluciones. Ya somos muchos los que hemos descubierto que la inconformidad abre paso al crecimiento personal  y por qué no, al crecimiento comunitario?

Efesios 4:23 dice: “ …renovaos en el espíritu de vuestra mente…” El versículo acuña el sentido de la transformación interior constante que Dios demanda de nosotros y vincula esa transformación a nuestra relación con el prójimo; como podemos notar en toda la porción de Efesios 4:22-32,  literalmente en los versículos 25, 28,29 y 32.

La Resolución

La renovación de mi mente no puede ser mi resolución del nuevo año; es el proceso continuo de caminar con Dios y de comprender que sus misericordias son nuevas cada mañana.  Es más una resolución diaria… pero “Efesios”  fue el texto que recordé cuando analizaba los resultados de mi resolución anterior y buscaba una nueva para este 2013.

En el tiempo que llevo trabajando en la iglesia he notado que organizar, pensar y planificar con meses de antelación no es suficiente. Estos tiempos nos demandan que miremos al futuro ofensivamente. El sabio Salomón dijo: “Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza; pero la sabiduría es provechosa para dirigir”(Eclesiastés 10:10). Tener listo el hierro, nuestra herramienta de trabajo, nos evitará el afán del que tanto huimos.

Planificar es lo opuesto a afanarse. Alabamos la ” planificación” de la hormiga (Proverbios 6:6-8), jamás la consideraríamos afanada, al contrario es nombrada “sabia” entre los animales.  Reconocemos como virtud el trabajo de una mujer planificadora (Proverbios 31)  pero aveces se nos hace difícil ver el montón de confianza que hay que tener en Dios para hacer planes con los recursos y el tiempo que tenemos disponible en nuestra congregación.

Jesús dijo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.  Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:33-34).  Esos versículos exigen de nosotros planificación, establecimiento de prioridades.

Como iglesia, nuestra planificación debe estar dirigida hacia el mundo. Planificar en conjunto resulta más difícil pero una visión evangelizadora puede ser el amortiguador que nos lleve a la comunión, al servicio y a cumplir con nuestras responsabilidades bajo la dirección de un líder.

Proverbios 21:5 dice: “Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza”.  Ser diligente involucra tener cuidado pero también prontitud. Yo diría tener prisa de hacer lo que me corresponde y de hacerlo bien, teniendo en cuenta lo que vendrá.  Planificar con cordura es planificar en “reunión administrativa” con Dios, que ve lo porvenir y cuyos planes  para con nosotros son de paz y no de mal, para darnos el futuro que esperamos (Jeremías 29:11).

Haz cambiado mi lamento en baile

Has cambiado mi lamento en baile;
Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.

Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado.

Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.

Salmo 30:11-12

Hay memorias tan significativas que traen consigo una muestra tangible del pasado como un aroma, un sabor o una imagen. Recordar puede ser el embalaje perfecto para transportarnos al mejor camino. El Rey David recordó su terquedad y recordó las acciones de Dios para con él en los momentos donde su vida corrió peligro y quiso agradecer al Señor haberlo librado de la muerte.

Sus palabras en el Salmo 30 me provocan a recordar.  Yo también fue librada por cuanto la paga de mi pecado era la muerte y eso es motivo de gran gozo. Mi luto, mi triste vació ignorado alguna vez, fue transformado en una fiesta llena de manjares deliciosos.  El Señor soltó el nudo del traje andrajoso que me vestía, lavó mi rostro y me ciñó, me rodeó, me apretó este nuevo vestido de alegría.

 Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol;
Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura. (v.3)

Estos versos me provocan sí, a detenerme a pensar no importando si las canto o las leo o las escucho. Pero me detienen y después me mueven a meditar y a comprender por qué no puedo estar callada.  Y aún más profundo por qué es siempre, ese siempre en verdad me hace pensar el por qué no se detendrá la alabanza de mi boca.  Soy yo quien decido que será  así, estén trémulos los montes que solemos ver quietos a diario o cuando no se mueven del río sus corrientes.  Cuando El da su voz qué más podré hacer, si se derrite la tierra, podré yo permanecer de pie?