TENGO HAMBRE

Me gusta bailar. No tengo que proponermelo, simplemente bailo cuando me siento feliz. Quizás con un poco de torpeza pero me meneo como si estuviera escuchando música. Estaba en un grupo de “danza” en la presbi y prácticabamos los días y las horas que teníamos disponibles. En una ocasión la práctica se retrasó y ya para mediodía en pleno brincoteo y repeticion tras repetición me dió un hambre bestial. Sinceramente ya no estaba bailando tan feliz. Pensaba en la hora de irme a comer.
 
En eso, entra al templo un señor que padece de sus facultades mentales. Y me hace señas para que me acerque a el. Fui donde el un poquito asustada y las demás muchachas estaban nerviosas también. Por qué no cerramos la puerta para practicar? pensaba pero la razón era simple porque el calor nos convertiría en un asado. En fin, el señor entro por allí con el propósito de entregarme una cajita de pollo frito con papas que acababa de comprar en la tienda de comida china de alfrente. Me mostró que no la había tocado con mucho cariño en los ojos. Me dijo: Mira no he sacado los “tapes”.
 
Obviamente, lo rechacé pero entonces se puso bien serio y me rispotó que me lo tenía que aceptar. Me dió un corage por varias cosas: ya no tenía valor para decirle que no, el no tiene dinero suficiente para comer todos los días y para colmo yo tenía mucha hambre. Agarré la caja de pollo y acabada la práctica caminé a la farmacia donde se supone mi mamá me estaba esperando para irnos a casa. Llegando allí, un deambulante con un enorme “dread” de canas me pidió dinero para comer.
 
En verdad, no tenía dinero. Casi nunca ando con efectivo pero tenía la cajita de pollo y se la ofrecí. Casi me arranca la mano y me pidió que le fuera a buscar agua a la farmacia porque a el se la negaban. Le busqué el agua y cuando me iba a ir, el deambulante me dijo: te vas a ir sin orar por mi comida? El mundo se me detuvo y me dispuse a orar no tan solo por la comida sino por el deambulante y aquel señor que proveyó la comida. En cada palabra que pronunciaba pensaba en Dios diciéndome que todo era cosa suya. 

Dios puede bendecirme a través de quien menos pueda yo pensar y todo lo que Dios me da, es para bendecir a otros.

2 Responses to “TENGO HAMBRE”


  1. 1 Cri 27 enero, 2010 a las 3:28 AM

    Te felicito por querer registrar tu caminar con Dios de una manera tan amena, disfruté leyendo tus entradas. Muchas gracias por enlazar los blogs de mi esposo y mío, te estaremos siguiendo también. Un abrazo y muchas bendiciones en esta aventura.

  2. 2 Papá 1 febrero, 2010 a las 8:10 PM

    Como humanos somos suceptibles al cansancio y en ocaciones éste nos lleva a la dejadez, pero lo importante es darnos cuenta a tiempo y movernos en la dirección correcta…

    Que Dios te bendiga, te amo.


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