Contestadas y No Contestadas

A raíz de una conversación con mi esposo, recordaba las peticiones que le he hecho a Dios a lo largo de mi vida.  Algunas peticiones muy importantes, que me hicieron doblar rodillas  por varias semanas, meses o hasta años. Otras, peticiones que  hice a la ligera y que a veces ni cuenta me daba que eran oraciones.

En una ocasión tenía ganas de comer churrasco y papa majada y de casualidad (o no) al llegar a la casa de la que es ahora mi suegra, ese era el menú a la hora de la cena. Igualmente, una noche me pasé buscando un helado de café y no encontré ningún establecimiento abierto y aunque en casa de la suegra no solían comprar ese tipo de helado, esa noche allí estaba el suculento manjar en el refrigerador.  Muchas otras veces,  he quedado sorprendida al ver mis peticiones contestadas con cosas tan sencillas como estacionamiento, tráfico, ropa y dinero.

Sin embargo, también recordaba los muchos años de sufrimiento que tuvo mi familia a causa de una enfermedad grave que atacaba a mi padre.  En ese entonces,  oraba siempre con el propósito de presentar esa situación y lo hacía con lágrimas y mucho pero que mucho dolor.  Años más tarde, después de muchos intentos fallidos de profesionales y de muchos intentos fallidos de voluntad propia, todos vimos a un hombre  sano de aquella atadura  a través de la mano de Dios.

Más reciente, mi esposo también es producto de oración incansable. No había día en el cual yo no oraba a Dios para que me diera compañía. Esas oraciones siempre fueron serias y en ellas pedía un hombre que me ayudara a serle fiel a Dios sobre todo. Hasta risa me causa recordar que usaba a NJ (mi esposo) como ejemplo para decirle a Dios las característica que estaba buscando, aunque no me refería exactamente a él.  Pienso que Dios se agradó de que mis intenciones siempre estuvieron dirigidas a ser una mejor cristiana, o quizás simplemente tuvo misericordia. 

Afortunadamente, Dios no me ha dado todo lo que le he pedido. Es más, puedo decir, que muchas veces pienso que ni me contesta. Pero aquellas peticiones que realicé con insistencia…aquellas peticiones que con certeza fueron de gran importancia…aquellas peticiones que fueron hechas con una actitud de corazón correcta, sin egoísmos ni vanidades…aquellas peticiones fueron sin dudas contestadas por El.

Nuestro Dios, nos ha indicado , ¨Pidan a Dios y él les dará; hablen con Dios y encontrarán lo que buscan; llámenlo y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido. ¨ (Lucas 11: 8-10)

El jamás será una lámpara mágica que cumple nuestros deseos. El es un Padre Amoroso que se complace en el bien de sus hijos.

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