El fruto del esfuerzo

Podemos trazar metas, escribir agendas, revisar resoluciones, actuar sobre todo ello. Podemos ahorrar para el próximo Mundial en Brasil. Podemos hacer todo eso y que bueno que tenemos la racionalidad y la fe  para hacerlo porque no sabemos que nos depara el mañana. 

En determinado momento el gobierno me requirió hacer labor comunitaria en Los Centros Sor Isolina Ferré, específicamente en el Programa Manos que Ayudan.  El trabajo sería por una paga poco común, derechos de propiedad.  Eso torna el ambiente un tanto distinto a las veces que he hecho labor comunitaria a puro voluntariado, pero lo tomé con entusiasmo, con ganas de servir y con algunas expectativas de quedarme una vez se cumplieran las horas.

Descubrí que hay todo un mundo en la Playa de Ponce, un trabajo encomiable cuyo fruto no deja de sorprenderme. Allí se capacita a la gente para que puedan ser autosuficientes. Sus trabajadores emulan el amor que Sor Isolina tuvo por su gente.  Ahora me la imagino cambiando la historia del jóven rico que se fue triste ante la respuesta de Jesús.  Ella se dió la vuelta, alegre y obedeció.

Antes, me imaginaba el lugar pequeño, con pocos trabajadores y en cambio encontré  un Centro totalmente organizado y con mucha gente.  Aunque reconozco que aún son necesarios y además, fui testigo de que los fondos no dan a vasto.  Me imaginaba jugando con una niñez con algunas limitaciones, dándoles de comer, limpiando, etc.  pero todo fue distinto.  Estuve tratando de ayudar a la secretaria con su montón de labores y me encantó hacerlo.

Definitivamente, no sabía que iba a ser parte de esto. Mucho menos sabía que tendría que aplazar mi contribución con los Centros tan pronto. Por eso, cada día lo trabajé como si fuera el último para que dentro de mucho tiempo, el fruto de mi esfuerzo pueda todavía deleitar el paladar de otros.  Desde el momento que entré por esos portones, supe que el esfuerzo de sus fundadores fue arduo y excelente desde el primer día. Yo tendría que hacer lo mismo por el tiempo que estuviera allí. 

1 Corintios 15:58
Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

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